UN VIAJE POR SUDAMÉRICA EN BICICLETA

Esta semana he tenido el privilegio de recibir la visita de dos grandes amigos españoles, Ana y Diego. Ana fue mi compañera de piso durante la universidad y ambos el año pasado decidieron hacer realidad un sueño: viajar un año por Sudamérica en bicicleta con lo mínimo posible. ¿El resultado? Lo tienes en la entrevista que les hice el último día de su viaje, antes de subirse en el avión de vuelta a España. ¡Buen viaje!

 

PREPARACIÓN

 

¿Cómo surgió la idea del viaje?

Ana: Nosotros trabajábamos en Francia y queríamos volver a España. Entonces, una manera de cambiar de etapa era hacer un viaje. Yo siempre he querido venir a Sudamérica porque había estado hace 5 años haciendo un voluntariado en Ecuador y me gustó muchísimo, así que quería regresar para conocer más países.

 

¿Y en qué trabajabais antes?

Ana: Yo estudié enfermería y he trabajado durante cuatro años en un hospital público de Francia.

Diego: Yo estudié Ingeniería Técnica Eléctrica e Industrial, pero trabajaba en Francia como Técnico de reparador de endoscopios.

 

¿Cuánto tardasteis en preparar el viaje? ¿Os preparasteis físicamente?

Diego: No tardamos mucho. Fue un poco improvisado y fuimos adaptando la idea inicial porque, al principio, el plan era viajar de mochileros. Eso sí, ya llevábamos algún tiempo ahorrando dinero para poder hacer realidad este sueño.

Para viajar en bici no necesitas mucho dinero.

 

Sin duda, lo más caro fueron los vuelos y el equipo (bici, alforjas, tienda de campaña, hornillo y sacos de dormir) porque en comida y alojamiento gastamos muy poco dinero. En definitiva, cada uno decide cuánto gastar, pero no hay que ponerse límites. Existe incluso la posibilidad de hacer las alforjas con bidones y el hornillo con una lata de cerveza. ¡Más barato y sostenible imposible!

Ana: No, nosotros hacíamos algo de deporte, pero nunca habíamos hecho ciclismo. Realmente, la preparación es el día a día una vez que empiezas el viaje.

No hace falta ser un deportista de élite, lo realmente importante es tener “mentalidad de deportista”, o sea, que te guste el deporte.

 

¿Cómo definisteis la ruta? ¿Desde el principio la teníais clara?

Diego: Teníamos definida una ruta inicial desde Ecuador, pasando por Perú, Bolivia, Paraguay y Brasil, pero a lo largo del viaje conocimos a otros ciclistas que nos fueron dando consejos y fuimos modificándola. Al final, añadimos Argentina y Uruguay, pero el objetivo siempre fue llegar a Campinas.

¿Utilizabais alguna aplicación?

Ana: En el móvil teníamos el GPS de Nokia incorporado, HERE Maps, y otros cicloviajeros utilizaban Maps Me de Android. También hay una aplicación muy buena, Ride with GPS, en la que se puede ver la distancia y el perfil de la ruta para saber si hay muchas subidas o bajadas. También llevábamos mapa en papel por si acaso no teníamos wifi.

 

EL VIAJE

 

¿Cómo ha sido la experiencia de vivir con tan pocas cosas materiales?

Ana: Yo creo que las cosas con las que viajábamos eran suficientes. No he echado en falta nada material, a no ser ropas de verano para cuando hacía mucho calor. Eso sí, he  echado muchísimo de menos la música porque se me olvidó llevar… ¡Un fallo!

Diego: Al final, cuando te falta todo, echas de menos las cosas más básicas como un colchón o una ducha (aunque sea de agua fría).

 

¿En qué pensabais mientras pedaleabais?

Diego: Se te pasan por la cabeza mil cosas. A veces tienes el día más filosófico o espiritual, otros estás absorto disfrutando del paisaje y algunos estás más hablador. También me entretenía mucho con el cuentakilómetros haciendo números para no pensar mucho cuando una subida tenía mucha pendiente, jeje.

Ana:

Yo pensaba mucho en qué iba a hacer al volver a España tanto en la parte personal como profesional para tener un plan al llegar.

 

 

¿Qué es lo que más os ha sorprendido durante el viaje?

Ana: A mí lo que más me ha sorprendido es la admiración que sienten las personas por quienes viajamos en bicicleta porque para nosotros ya era algo normal.

Sobre todo, no me esperaba recibir tanta generosidad y amabilidad de las personas que hemos encontrado a lo largo de todo el camino.

 

No podemos hablar de personas más o menos amables porque en todos los sitios nos han tratado muy muy bien y nunca hemos tenido problemas de ningún tipo. De hecho, era muy común que las personas nos invitasen a comer o cenar en sus casas y en muchas ocasiones incluso nos ofrecían una ducha y un colchón. ¿Qué más se puede pedir?

 

¿En qué otros lugares habéis pasado la noche?

Ana: Además de acampar al aire libre y en lugares más resguardados como escuelas o gasolineras, también hemos pasado noches en iglesias, con los bomberos, en la municipalidad…

Diego: Otra opción que nos ha funcionado súper bien ha consistido en alojarnos con personas a través de Couch Surfing o Warm Shower. Warm Shower es específico para cicloviajeros. Estas páginas te permiten contactar con gente que ofrece alojamiento de forma gratuita a cambio del intercambio de experiencias tan enriquecedor que eso supone.

Es genial porque conoces a locales, entiendes mejor cuál es la realidad de cada lugar y puedes hacer amigos.

 

 

¿Cuál ha sido el país más receptivo?

Diego: Yo no podría quedarme con ningún país. En todos nos han tratado muy bien. Latinoamérica es impresionante.

Ana: Yo sentía que en Argentina, Uruguay y Brasil las personas tienen más cosas en común con nosotros y me sentía más en casa. En otros como Ecuador, Perú y Bolivia el choque cultural era mayor, pero el trato ha sido maravilloso en todos los sitios.

 

¿Cómo ha sido vuestra experiencia con el español en diferentes países?

Diego: El español de todos los países es la misma lengua. Cambian algunas expresiones o acentos, pero se entiende perfectamente.

Nosotros no hemos tenido ningún problema para comunicarnos con la gente y algunas veces nos hemos reído con los diferentes significados de algunas palabras.

 

Me gustaría saber la historia de alguien que hayáis conocido…

Diego: Yo siempre me acuerdo de una señora que nos recibió en una montaña de Perú. Era un día en el que habíamos hecho una etapa muy larga, con una subida de unos 30 Km, y en el primer pueblo de la bajada entramos en una tienda para preguntar si había algún lugar para acampar. La mujer nos invitó a su casa y nos dio de cenar. Allí conocimos a sus doce hijos y nos sentimos como dos más. Esa es la generosidad de la gente que sin tener nada, te da todo.

Ana: A mí me encantó conocer a Amanda, una mujer de Estados Unidos que trabajaba en una ONG de Bolivia. Es una persona con muchísima vitalidad y ganas de ayudar a la gente. Además, es muy transparente y coherente, así que la considero una gran fuente de inspiración.

 

¿Alguna otra anécdota que queráis compartir?

Ana: Un momento muy especial fue en Argentina cuando conocimos a Fabricio porque puso en palabras todo lo que estábamos viviendo durante el viaje. Nos hizo reflexionar y ser conscientes para ver todo más claro.

Diego: Él hablaba de “vibrar amor” para transmitir amor incondicional y así conectar con personas que están en la misma frecuencia. Con buenas intenciones, todos podemos conseguir lo que queramos. Es algo mágico.

Ana: También nos explicó una metáfora muy bonita.

Él decía que hay dos semillas que germinan y crecen cuando las riegas. Una es el amor y otra es el miedo. Tú decides cuál regar.

 

¿Qué lugares de los que habéis conocido no podemos dejar de conocer?

Ana: El salar de Uyuni en Bolivia. Se puede hacer el típico tour, pero yo pienso que para vivir una experiencia inolvidable lo mejor es acampar en el propio salar.

Diego: A mí me impactó mucho Choquequirao en Perú. Se llama la última ciudad inca. Es una especie de Machu Picchu, pero perdida en las montañas. Es un ambiente único porque requiere varios días de caminata para llegar, pero es muy gratificante porque transmite una paz y una energía indescriptibles.

 

FIN DEL VIAJE Y VUELTA A ESPAÑA

 

¿Sentís que ya no sois los mismos que al empezar esta aventura?

Diego: Sí, la verdad es que es una evolución bastante grande, sobre todo en lo emocional y espiritual. Con tanto tiempo encima de la bicicleta tienes tiempo para pensar muchas cosas y darle muchas vueltas a la cabeza.

Con la falta de cosas materiales, tienes una visión más clara de las cosas que realmente tienen importancia en la vida.

 

Así que ahora espero que podamos aplicarlos para tener una forma de vida más acorde a nuestros gustos.

Ana: Acostumbrados a que los medios de comunicación nos hablen de un mundo lleno de violencia y odio, nos ha sorprendido ver casi lo opuesto: un mundo donde la gente quiere ayudar, es amable y en el que hay generosidad.

El mundo está lleno de gente buena y es de ellos de quienes deberíamos aprender: gente maravillosa y muy humilde que te ofrece todo lo que tiene.

 

 

¿Cuáles son ahora vuestros planes?

Ana: Mi primera prioridad es estudiar un máster en salud pública para aportar mi granito de arena a esta sociedad y hacer que vaya mejor.

Diego: Yo quiero hacer un máster de energías renovables y me gustaría dedicarme a ello para demostrar que se puede ser autosuficiente.

 

¿Vais a hacer algún cambio en vuestra vida al volver?

Diego: Sí, la verdad es que nos gustaría hacer algún cambio en nuestra forma de vivir. Nos gustaría salir del sistema establecido y seguir los patrones que nos marcamos nosotros mismos y nos hacen sentir bien.

 

Vivir con tan poco te anima a llevar la vida que quieres porque te das cuenta de que lo que te hace realmente feliz no cuesta nada.

 

¿Algún otro cicloviaje en mente para el futuro?

Ana: Ahora toca un momento de volver a cierta rutina y estabilidad, pero si hemos hablado de que nos gustaría ir desde Colombia hasta México o conocer la Patagonia, que nos ha quedado pendiente.

Diego: También podría ser el Sudeste Asiático porque esa zona debe de ser muy diferente a lo que conocemos en todos los sentidos.

 

¿Qué les diríais a todas aquellas personas que tienen sueños, pero viven poniéndose excusas para no cumplirlos?

Diego: Lo primero, que apaguen la tele porque, si bien es cierto que pasan algunas de las cosas que dicen, no es la norma. Quitar el miedo y afrontar lo que se quiere es lo más importante.

Lo más difícil es dar ese primer paso, pero una vez que empiezas, es impresionante la sensación de libertad y bienestar que tienes al perseguir lo que realmente quieres.

 

Ana: También está bien leer algún libro sobre lo que quieres hacer para que esa motivación aumente porque si otros lo han hecho, tú también puedes. No somos personas especiales, todo el mundo puede. Lo que hay que hacer es tener ganas y perder el miedo.

 

¿Cómo os sentís ahora que ya tenéis todo preparado para volver a España esta misma tarde?

Diego: Yo estoy muy nervioso, pero seguro de que va a salir todo bien.

Ana: Para mí este año ha sido como estar en un sueño. Todavía no soy consciente de que hemos estado un año viajando en bicicleta y estoy a punto de volver a mi casa…

 

 

¡Mil gracias por compartir esta aventura con nosotros y a por el próximo sueño!

¿Qué te ha parecido esta experiencia? ¿Te ha animado a hacer realidad ese sueño que estás aplazando desde hace mucho tiempo? Si quieres acompañar sus próximas aventuras, puedes seguir su cuenta en Facebook: Kuriquingues en Pedales.

¡Yo te veo aquí el próximo miércoles!

 

Comentarios

2 comentarios

  1. Luisito Gonsales
    29 de mayo de 2017

    Tiene que ser guapo, guapo, sobre todo para los “foteros”, pero casi mejor, en algo con motor, ¿no? El ejercicio está bien, pero, tampoco hay que pasarse, jajajaja…

    Besos “pa tós”…

    Responder
    • Sara González
      29 de mayo de 2017

      Ya te veo recorriendo mundo con la cámara al hombro en motocicleta 😉

      Responder

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